Aquest cap de setmana han decidit passar-lo a la casa de la muntanya, amagada per algun bosc d’Andorra. Diumenge, mentre la resta aprofita un dia boníssim a les pistes, escullen una excursió curta de dues horetes (que significa tres en dialecte andorrà) i per un camí planer (que significa amb unes pujades flipants que et deixen sense alè en dialecte andorrà). Com que els acompanyava una bona reportera ha quedat testimoni de la caminata (falta que un dia d’aquests revelem les fotos manualment, que és una d’aquelles coses que segur que s’han de fer):
lunes, 17 de marzo de 2008
sábado, 1 de marzo de 2008
desigualdad e inconsciencia social
No se trata sólo de la foto que ganó el premio Pulitzer, se trata de la historia del fotógrafo, Kevin Carter, que ejemplifica el grado de inconsciencia y las incoherencias que puede provocar la costumbre:
"Un periodista testigo de aquellos años rememora su figura.
Un hombre blanco perfectamente bien alimentado observa cómo una niña africana se muere de hambre ante la mirada expectante de un buitre. [...] Pero lo ideal sería que el buitre se acercara un poco más a la niña y extendiese las alas. El abrazo macabro de la muerte, el buitre Drácula como metáfora de la hambruna africana. ¡Ésa sí que sería una foto! Pero el hombre esperó y esperó, y no pasó nada. El buitre, tieso como si temiera hacer huir a su presa si agitara las alas. Pasados los 20 minutos, el hombre, rendido, se fue. [...] Hay dos preguntas. La primera, ¿por qué se suicidó? La segunda, ¿por qué no ayudó a la niña? [...]
Kevin Carter nació en Suráfrica en 1960, dos años antes de que Nelson Mandela empezara su condena de 27 años de cárcel. Al llegar a la adolescencia empezó a entender que ser blanco en Suráfrica significaba ser una de las personas más privilegiadas de la Tierra y, al mismo tiempo, cómplice de una atroz injusticia. Cumplidos los 24 años, Carter descubrió que el periodismo era el terreno donde libraría su guerra particular contra el apartheid.
Comenzó su carrera en 1984, cuando las poblaciones negras en las periferias de las grandes ciudades [...] se convirtieron en campos de batalla. [...] Soweto ardía, y allá, casi permanentemente instalado, estaba Carter, fotógrafo novato de The Johannesburg Star, expiando su culpa. La gran ironía de la historia reciente de Suráfrica es que cuando salió Mandela de la cárcel en 1990, cuando empezó el proceso de paz que condujo cuatro años después a la democracia, se desató una violencia mucho mayor. [Se desató una guerra civil en Suráfrica] en la que murieron unos 12.000. Allí, una vez más, estaba Carter. Todos los días. Se presentaba temprano por la mañana a los campos de la muerte, como se presentan los oficinistas a sus lugares de trabajo. [...] A él y a sus tres amigos fotógrafos, Ken Oosterbroek, Greg Marinovich y João Silva. Les llamaban a los cuatro “el Bang Bang Club”. Hacían fotos espeluznantes y se exponían a peligros extraordinarios. [...] Para poder hacer ese trabajo es necesario blindarse, armarse de una coraza emocional. No se puede responder a lo que uno ve como un ser humano normal. La cámara funciona como una barrera que lo protege a uno del miedo y del horror, e incluso de la compasión. [...] Si se hubiesen detenido un instante a reflexionar sobre lo que hacían, si hubiesen permitido que los sentimientos penetraran la epidermis, habrían sido incapaces de hacer su trabajo. El entorno era alocado, pero el trabajo era importante. Si se hubieran quedado en sus casas o se hubieran expuesto a menos peligro, habría habido más muertos, menos presión política para acabar con la violencia. Ésta era la contribución de Carter a la causa de sus compatriotas negros.
En marzo de 1993 se tomó unas vacaciones de Tokoza y Katlehong y se fue a Sudán. Ahí, apenas aterrizar, es donde vio a la niña y el buitre. Respondió con el frío profesionalismo de siempre. No habría podido elegir otra manera de actuar. Estaba programado, anonadado. El único objetivo era hacer la mejor foto posible, la que tuviera más impacto. Ahí empezaba y terminaba su compromiso. La lógica era muy sencilla: si hacía una foto potente, se beneficiaría a sí mismo, pero también ampliaría la sensibilidad de los seres humanos en lugares lejanos y tranquilos, despertando en ellos aquella compasión -precisamente- que en él estaba necesariamente adormecida. [Después de ganar el premio] Fuera donde fuera, le hacían la misma pregunta. “Y después, ¿ayudaste a la niña?”. Se convirtió en un agobio, una pesadilla. [...]
En abril de 1994 le llamaron desde Nueva York para decirle que había ganado el Pulitzer. Seis días después, su mejor amigo, Ken Oosterbroek, murió en un tiroteo en Tokoza. Toda la emoción reprimida a lo largo de cuatro años salvajes explotó. Carter se quedó destruido. Lloró como nunca y lamentó amargamente que la bala no hubiera sido para él. [...]
El 27 de julio de 1994, exactamente tres meses después de las primeras elecciones democráticas de la historia de su país, Carter se fue a la orilla de un río donde había jugado cuando era niño, antes de que supiera lo que era el apartheid, el sufrimiento, la injusticia. Y ahí, por fin, dentro de su coche, escuchando música mientras inhalaba monóxido de carbono por un tubo de goma, logró la paz, la anestesia final de la muerte."
LA FOTOGRAFÍA DE LA PESADILLA (John Carlin, El País, 18/03/2007)
miércoles, 27 de febrero de 2008
Que llegue ya el verano!!
Después de comer
Estirados en la playa miran hacia el cielo sin nubes. Sus cue
rpos están llenos de gotas de agua salada que el sol, poco a poco, va haciendo desaparecer. Sacan unas cartas y, convirtiendo la toalla en tablero, empiezan la partida y entre jugada y jugada recuerdan momentos de su escapada a Ibiza la noche anterior. Al cabo de un rato, un par de ellas se acercan a la orilla, otros siguen jugando y alguno se sienta y observa.
Un rato más tarde
Una sombra con forma de perro mordiéndome la cara y entre mordisco y mordisco las olas salpicando los gritos de los niños y un padre que quiere tener hijos para jugar con ellos a palas.
Antes de pasar la ola hay pequeñas dunas bajo el agua transparente. Después se transforman en nubes marrones bajo el mar. Y qué arena aquí en la orilla: brilla como si en ella se escondieran miles de pepitas de oro.
El agua me cubre los pies, medio enterrados en la arena. Mis uñas se confunden entre las conchas. El viento adhiere sal a mi cuerpo proporcionándole una nueva capa de piel, una piel marina.
Qué tranquilidad.
Anochecer
Llegan al apartamento de paredes blancas y puertas azules y comienzan los turnos de ducha. Cuando por fin han acabado ya es hora de cenar y unos cuantos empiezan a cocinar mientras los que fregarán esperan charlando en el sofá con música de fondo.
Noche
Se adentran juntos por las callejuelas del pueblo en busca de algo especial una noche más, una de las últimas de la semana. Es como si la luz del sol se hubiera quedado encerrada en su piel esperando a la noche para proporcionarles un brillo especial a esos cuerpos morenos.
Estirados en la playa miran hacia el cielo sin nubes. Sus cue
rpos están llenos de gotas de agua salada que el sol, poco a poco, va haciendo desaparecer. Sacan unas cartas y, convirtiendo la toalla en tablero, empiezan la partida y entre jugada y jugada recuerdan momentos de su escapada a Ibiza la noche anterior. Al cabo de un rato, un par de ellas se acercan a la orilla, otros siguen jugando y alguno se sienta y observa.Un rato más tarde
Una sombra con forma de perro mordiéndome la cara y entre mordisco y mordisco las olas salpicando los gritos de los niños y un padre que quiere tener hijos para jugar con ellos a palas.
Antes de pasar la ola hay pequeñas dunas bajo el agua transparente. Después se transforman en nubes marrones bajo el mar. Y qué arena aquí en la orilla: brilla como si en ella se escondieran miles de pepitas de oro.
El agua me cubre los pies, medio enterrados en la arena. Mis uñas se confunden entre las conchas. El viento adhiere sal a mi cuerpo proporcionándole una nueva capa de piel, una piel marina.
Qué tranquilidad.
Anochecer
Llegan al apartamento de paredes blancas y puertas azules y comienzan los turnos de ducha. Cuando por fin han acabado ya es hora de cenar y unos cuantos empiezan a cocinar mientras los que fregarán esperan charlando en el sofá con música de fondo.
Noche
Se adentran juntos por las callejuelas del pueblo en busca de algo especial una noche más, una de las últimas de la semana. Es como si la luz del sol se hubiera quedado encerrada en su piel esperando a la noche para proporcionarles un brillo especial a esos cuerpos morenos.
sábado, 23 de febrero de 2008
Festival In-somni 2008!!
Què passa quan es reuneixen uns catalans, uns valencians i uns andalusos?
(no és un acudit)
Resposta: Que l’Apolo s’omple a petar!! (tot i que de manera progressiva)
En una sala que recorda a un cabaret com els del musical de Chicago, amb un escenari no gaire gran, molt d’espai per ballar rodejat per un rectangle de tauletes i seients il·luminats pe
r tènues llums vermelles, obren la nit L’Avalanche. Un grup que prové d’una de les ciutats més corruptes i escandaloses d’Espanya, Marbella, i en canvi toca una música neta i delicada, amb un violí, un parell de guitarres i lletres en francès: una espècie de chanson francesa. No estan malament per un sopar romàntic potser, però per una nit de concerts resulten una mica massa tranquils. Suposo que tampoc els deu animar gaire el fet que la sala estigui casi buida, pobrets.
I per fi arriba Dorian! Comencen amb el futuro no es de nadie, però en versió instrumental, i aconsegueixen que la pista de ball s’ompli increïblement ràpid. De cop el Mark, veu i guitarra, desapareix de l’escenari. On ha anat? I després d’una estona de buscar-lo ens quedem flipan quan el veiem aparèixer just al nostre costat (i al nostre costat significa a menys de 2pams!) amb el micro entre les mans i cantant i ballant amb tots els que el rodejàvem al mig de la pista de ball. Com si fos radioactiu o algu, automàticament es crea un espai al seu voltant i sobre els caps surtem moltes mans amb mòbils i càmares de fotos enfocant-lo. Ell tan tranquil, continua cantant i ballant (en un moment li passa el braç per sobre a un que estava per allà ballant, com si fossin colegues de tota la vida) i cap al final de la cançó torna a pujar a l’escenari. Quin tiu més simpàtic! Això sí, no van tocar moltes cançons, crec que unes 5 o 6.
I finalment, el més esperat: La Habitación Roja. Després de Los Piratas, potser un dels millors grups de pop/rock independent, segons la meva opinió. Per ordre, les cançons que més em van agradar: Posidonia (perquè és una de les meves preferides), Van a por nosotros i Scandinavia. Aquí sí que vam saltar! Ja tenen una certa edat però van aconseguir que la sala acabés d’omplir-se i que ens moguéssim més que amb Dorian. La veritat és que no van fer gaire show, ni res addicional o sorpresa(només al final de tot el cantant va deixar caure la seva guitarra per entre els que estaven a primera fila, però de seguida van anar els tècnics de so i la van agafar) però és que no els hi calia, les cançons ja tenen casi tot el que es pot demanar. Només em va faltar una cosa: que toquessin hoy.
(no és un acudit)
Resposta: Que l’Apolo s’omple a petar!! (tot i que de manera progressiva)
En una sala que recorda a un cabaret com els del musical de Chicago, amb un escenari no gaire gran, molt d’espai per ballar rodejat per un rectangle de tauletes i seients il·luminats pe
r tènues llums vermelles, obren la nit L’Avalanche. Un grup que prové d’una de les ciutats més corruptes i escandaloses d’Espanya, Marbella, i en canvi toca una música neta i delicada, amb un violí, un parell de guitarres i lletres en francès: una espècie de chanson francesa. No estan malament per un sopar romàntic potser, però per una nit de concerts resulten una mica massa tranquils. Suposo que tampoc els deu animar gaire el fet que la sala estigui casi buida, pobrets.I per fi arriba Dorian! Comencen amb el futuro no es de nadie, però en versió instrumental, i aconsegueixen que la pista de ball s’ompli increïblement ràpid. De cop el Mark, veu i guitarra, desapareix de l’escenari. On ha anat? I després d’una estona de buscar-lo ens quedem flipan quan el veiem aparèixer just al nostre costat (i al nostre costat significa a menys de 2pams!) amb el micro entre les mans i cantant i ballant amb tots els que el rodejàvem al mig de la pista de ball. Com si fos radioactiu o algu, automàticament es crea un espai al seu voltant i sobre els caps surtem moltes mans amb mòbils i càmares de fotos enfocant-lo. Ell tan tranquil, continua cantant i ballant (en un moment li passa el braç per sobre a un que estava per allà ballant, com si fossin colegues de tota la vida) i cap al final de la cançó torna a pujar a l’escenari. Quin tiu més simpàtic! Això sí, no van tocar moltes cançons, crec que unes 5 o 6.
I finalment, el més esperat: La Habitación Roja. Després de Los Piratas, potser un dels millors grups de pop/rock independent, segons la meva opinió. Per ordre, les cançons que més em van agradar: Posidonia (perquè és una de les meves preferides), Van a por nosotros i Scandinavia. Aquí sí que vam saltar! Ja tenen una certa edat però van aconseguir que la sala acabés d’omplir-se i que ens moguéssim més que amb Dorian. La veritat és que no van fer gaire show, ni res addicional o sorpresa(només al final de tot el cantant va deixar caure la seva guitarra per entre els que estaven a primera fila, però de seguida van anar els tècnics de so i la van agafar) però és que no els hi calia, les cançons ja tenen casi tot el que es pot demanar. Només em va faltar una cosa: que toquessin hoy.
sábado, 16 de febrero de 2008
frases...
"The nearest thing to paranoia is philosophy" S. Freud
"The worst is not as long as we can say this is the worst"
sábado, 9 de febrero de 2008
Dreams can come true
Esta noche me ocurrió algo genial: soñé que iba a un concierto d Love of Lesbian ¡y encima gratis! El sueño era algo así:
8/02/2008; 23:58 ; Salamandra (sala1), Hospitalet
La sala llena y la media de edad alrededor de 25 (somos los peques). La mayoría sosteniendo vasos de cerveza o combinados mientras miran la gran pantalla por donde se suceden anuncios de Mondo Sonoro,
imágenes de Anika Sade, The Last 3 Lines y…Love Of Lesbian! (Y también publicidad subliminal de RedBull, q la pillamos e!) Vamos buscando huequecillos para acercarnos al escenario mientras la gente espera impaciente o simplemente espera. Y entonces se empieza a elevar despacio la pantalla dejando al descubierto el escenario. Entra la tropa con Santi (que no “sun tea”) a la cabeza, sonriendo con una botella de vino llena en su mano derecha (hasta en eso es original el kabron!! La mayoría con cerveza y él se trae su vinito). Suenan las primeras notas de Universos infinitos y la sala se convierte en el paraíso. La verdad es que no todo el mundo está muy entusiasmado, a lo mejor es la edad ejjeje (es broma), pero eso da igual porque nosotros sí que lo estamos. Santi va dejando caer sus coñas entre canción y canción: “Qué bajitos se os ve desde aquí arriba, que mal me sabe. Per això no m'he portat la faldilla escocesa, perquè des d’allà abaix em veuríeu els collons!!” Y van uniendo letra con letra y nota con nota de manera casi perfecta.
8/02/2008; 23:58 ; Salamandra (sala1), Hospitalet
La sala llena y la media de edad alrededor de 25 (somos los peques). La mayoría sosteniendo vasos de cerveza o combinados mientras miran la gran pantalla por donde se suceden anuncios de Mondo Sonoro,
imágenes de Anika Sade, The Last 3 Lines y…Love Of Lesbian! (Y también publicidad subliminal de RedBull, q la pillamos e!) Vamos buscando huequecillos para acercarnos al escenario mientras la gente espera impaciente o simplemente espera. Y entonces se empieza a elevar despacio la pantalla dejando al descubierto el escenario. Entra la tropa con Santi (que no “sun tea”) a la cabeza, sonriendo con una botella de vino llena en su mano derecha (hasta en eso es original el kabron!! La mayoría con cerveza y él se trae su vinito). Suenan las primeras notas de Universos infinitos y la sala se convierte en el paraíso. La verdad es que no todo el mundo está muy entusiasmado, a lo mejor es la edad ejjeje (es broma), pero eso da igual porque nosotros sí que lo estamos. Santi va dejando caer sus coñas entre canción y canción: “Qué bajitos se os ve desde aquí arriba, que mal me sabe. Per això no m'he portat la faldilla escocesa, perquè des d’allà abaix em veuríeu els collons!!” Y van uniendo letra con letra y nota con nota de manera casi perfecta. No he visto ningún grupo tan completo como este. Letras buenísimas, algunas profundas sin ser oscuras, otras graciosas muy lejos de las chorradas, otras románticas sin acercarse ni mucho menos a la cursilería, etc. Además, se nota que hay muy buen rollo entre ellos, se lo pasan genial en el escenario, y a eso hay que sumarle un showman buenísimo: Santi (qué crack!).
Con Me amo, hay una explosión entre el público y todos empezamos a saltar como locos para después ralentizar nuestros movimientos con Domingo Astromántico (una de las canciones más dulces que conozco) y finalmente se despiden (ya se sabe que la 1ª despedida nunca es la definitiva) para al cabo de poco rato volver con Santi vestido de cura y Julián con unas orejas de conejito Playboy. El piano empieza a tocar Los niños del mañana como si estuviéramos en una iglesia y Santi haciendo coñas sobre quién son unos hijos de puta: “Los q no han venido al concierto, y mira q era gratis!, vaya hijos de puta…” Y por fin llega Marlene!!! Y no sólo la canción sino ella en persona, un doble de Marlene la vecina del cuarto vestida de blanco a lo Merylin Monroe, aunque ésta con pelo en pecho, piernas y brazos. Y ahñi está el trío disfrazado y haciendo el payaso. Pero todo lo bueno se acaba y Shiwa (cómo no!) es la encargada de cerrar el concierto. En el escenario los tres susodichos más un oso, un supercondón, un romano con túnica naranja y otros cuantos bailando. Juanra (el romano) se tira al público. Le vamos siguiendo el rastro hasta que se hunde y desaparece e intentando volver a encontrarlo con la mirada nos topamos, también, con Santi a pocos metros de nosotros, bailando entre el público. Este hombre es increíble.
Con Me amo, hay una explosión entre el público y todos empezamos a saltar como locos para después ralentizar nuestros movimientos con Domingo Astromántico (una de las canciones más dulces que conozco) y finalmente se despiden (ya se sabe que la 1ª despedida nunca es la definitiva) para al cabo de poco rato volver con Santi vestido de cura y Julián con unas orejas de conejito Playboy. El piano empieza a tocar Los niños del mañana como si estuviéramos en una iglesia y Santi haciendo coñas sobre quién son unos hijos de puta: “Los q no han venido al concierto, y mira q era gratis!, vaya hijos de puta…” Y por fin llega Marlene!!! Y no sólo la canción sino ella en persona, un doble de Marlene la vecina del cuarto vestida de blanco a lo Merylin Monroe, aunque ésta con pelo en pecho, piernas y brazos. Y ahñi está el trío disfrazado y haciendo el payaso. Pero todo lo bueno se acaba y Shiwa (cómo no!) es la encargada de cerrar el concierto. En el escenario los tres susodichos más un oso, un supercondón, un romano con túnica naranja y otros cuantos bailando. Juanra (el romano) se tira al público. Le vamos siguiendo el rastro hasta que se hunde y desaparece e intentando volver a encontrarlo con la mirada nos topamos, también, con Santi a pocos metros de nosotros, bailando entre el público. Este hombre es increíble.
¡Qué conciertazo! El mejor de todos los que he ido e iré.

Y lo bueno es que al despertar he encontrado unas fotos curiosas en el móvil y la entrada del concierto en mi bolso. Qué raro...

Y lo bueno es que al despertar he encontrado unas fotos curiosas en el móvil y la entrada del concierto en mi bolso. Qué raro...
miércoles, 6 de febrero de 2008
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