lunes, 2 de noviembre de 2009

LOCOS MUY CUERDOS

-Yo creo que el fin del mundo no llegará hasta que los poderosos no tengan un pisito en la luna.
-Uy, pues la luna cae muy cerca eh…

-Petarán la Tierra y se irán a la luna.
-Tú sí que petarás piponaza, ¡que no paras de comer p
ipas!

La puerta del balcón abierta da a Plaça Reial y la nube de humo que llena la sala de reuniones/sala de estar va haciendo formas en esa dirección. Fuera ya es de noche aunque no son más de las seis y media.
Estamos sentados en círculo y ahora es Alberto, un tipo inquieto, con coleta, pelo grisáceo, gorra, anillos de hojalata en todos los dedos y cigarrillo de liar permanentemente encendido, quien tiene la palabra. Discuten sobre el tema que se tratará en el programa de radio d
e este miércoles. Sergi, que acompaña cada palabra con movimientos espasmódicos de la mano derecha y al que casi no se le entiende al hablar, es el encargado esta semana de hacer las propuestas. Ha escogido el fin del mundo como tema a tratar porque hace poco vio una peli que iba sobre los mayas y decía algo de que en diciembre del 2012 se acababa el mundo. Debaten sobre cómo será ese final: algunos explican la teoría de unos meteoritos que van a pasar rozando la Tierra, que entrarán en nuestro campo gravitatorio y chocarán contra la superficie matándonos a todos; otros mencionan el cambio climático y los desastres que eso conlleva; y una señora rubia, regordeta, que ha construido una buena montaña de cáscaras de pipas sobre la mesa, alza su voz chillona para soltar, como si hubiera encontrado la clave:

-¿No se decía que el Apocalipsis llegaría cuando el presidente de una super potencia fuera negro?
-¡Noooo! ¡Era cuando el Papa fuera negro!

-Uf, vale…

Y siguen discutiendo un buen rato. Se forma
n conversaciones paralelas y algunos van cambiando de sitio según con quien estén hablando. De repente un chico que parece bastante más joven de lo que es, abre la boca y todos callan para escuchar una voz grave y tranquilizadora, que articula las palabras lentamente, como si acabara de fumarse un porro (quien sabe):

-En realidad estas predicciones se hacen para que luego pueda haber organizaciones que te vendan la salvación y se forren. Como los testigos de Jehová, que predijeron cuatro fines del mundo. Y es que la sociedad occidental es mucho más paranoica que la de los mayas, seguro.
-Sí, es verdad. Mira, sólo hace falta encender la tele.
Que si la gripe A, que si no sé qué, que si no sé cuantos…Todo para meter miedo y la gente se lo cree.
-Pues sí, pero te digo yo que al que no tiene pa comer le da igual que vaya a llegar el fin del mundo o no, sólo se preocupa de llevarse algo a la boca.

Hasta que al cabo de un rato el tema deriva en los tipos de tabaco de liar: en cuáles son mas secos o más húmedos y cuáles más baratos y más caros. Mientras, un
hombre de unos cuarenta, con gafas y entrado en carnes, que no ha dicho una palabra en todo el rato, va anotando un montón de cosas en una hoja de papel, con letra pequeña y poco espacio entre línea y línea.
Él es el encargado de hacer las críticas de películas.

sábado, 27 de junio de 2009

Bailando (o Pastelón 1)

Vuelan botellas rotas y se han formado varios corros donde se reparten buenas leches. Pero los insultos y leñazos no consiguen insonorizar la música salsera que sale de los altavoces. Se podría decir que se pegan al ritmo de Óscar de León.

En la semioscuridad de la discoteca, apoyada de espaldas a la barra, se distingue el cuerpo de una joven de piel dorada y pelo pajizo, que sobresale en medio del moreno latino que predomina alrededor. Mantiene la vista fija en un punto cercano al infinito.

Él se le acerca con mirada traviesa, le quita el cubata de la mano, le da un sorbo y lo deja sobre la barra que tienen al lado. Le coge la mano y tira de ella invitándola a bailar. Ahora es bachata lo que suena.
Se mueven en cuatro tiempos, resaltando sensualmente las curvas femeninas con ese gracioso toque de cadera. A ratos él la mira a los ojos y mueve los labios cerca de sus oídos, cantándole trozos de la canción. No andan, se deslizan como si fueran uno.

El ambiente ya se ha normalizado y un montón de parejas se unen al baile.
Ella no las ve todas, sólo algunas en forma de una especie de llamas de muchos colores. Es el fuego que provoca la música en los cuerpos que son capaces de sentirla. Los que no, se quedan fríos y son invisibles para ella: es ciega. Sólo ve la música transformada en sentimiento que mueve a las personas.

Pasan las horas y los altavoces pronto se apagarán. La noche en breve se hará mañana y sus bailes se convertirán en otra historia más que recordar. Una cara que queda grabada en la memoria durante unos días, quizá más, pero que poco a poco se va difuminando y se mezcla con otras que ya forman parte del recuerdo.

Era una noche de fiesta en un sitio cualquiera
ya comenzaba la orquesta y de pronto te vi
entre mil falsos colores la última estrella
la colección de mis sueños mirándome así

Con esos ojos intrusos buscaste los míos
para arrancarles el alma y volcarlos en ti
para que yo como un zombi llegara a tu lado
y te sacara a la pista dispuesto a vivir

Y todo comenzó bailando
tu cuerpo me embriago bailando
entramos en calor bailando
bailando, hicimos el amor

Dejamos de ser dos, bailando
El ritmo nos unió, bailando
Perdimos el control, bailando
Bailando, hicimos el amor

Bailando (Frankie Ruíz)

lunes, 15 de junio de 2009

Oda a la vida moderna en Barcelona

Ha sido una mañana inolvidable, como todas las que pasan en un parque

[…]Cada nube es un plan, se transforma al viajar […] somos nubes no más.

Como hojas que danzan al viento, así nos recogerá el tiempo y nos hará rodar y rodar y rodar.”


Un día en el parque (Love of lesbian)


Huele a domingo de verano, aunque aún es primavera, y estoy disfrutando del periódico en un banco del parque. A ratos levanto la cabeza hacia el solecillo, con los ojos en plan chino, a ver si se me morenea la cara. Sin mirar, me meto un pitillo en la boca y acerco la llama del mechero. ¡Coño, lo tengo del revés! Justo en ese momento alguien me llena de arena de un golpe de pala. Lanzo una mirada asesina hacia el recuadro arenoso, donde están los columpios, medias lunas y demás, por si tengo que comerme a algún nene o nena. Pero no, se trata de un hombre hecho y derecho. Se me escapa una sonrisilla maliciosa. El espécimen en cuestión lleva un sombrero de ala ancha, a lo explorador, y cava con ahínco como si DE VERDAD esperase encontrar un tesoro. Bajo la vista hacia mi periódico y releo las últimas frases del artículo de Jesús García:

“Pese a todo, Olmos […] no se ha tomado la anunciada destitución demasiado mal., […] puede dedicar más tiempo a una de sus pasiones: la arqueología y, en concreto, el antiguo Egipto. En la foto de perfil que ha colgado en […] Facebook, aparece tocado con un sombrero de explorador bajo un sol implacable.”

Apago el cigarro, lo meto dentro del paquete (que estaba casi entero) y lo tiro a la basura. Por una extraña asociación de ideas he decidido que dejo de fumar.


Me entran ganas de dar un paseo, así que me levanto y me dirijo hacia el estanque, lleno de nenúfares podridos, colillas de cigarro y renacuajos nadando. Me detengo a contemplar tal belleza justo detrás de tres críos, dos de piel clara y otro de piel oscura. Están jugando con un helicóptero, una pequeña lancha y un barcazo teledirigidos. Uno de ellos ha izado la bandera pirata en el barco de lujo. El que maneja el helicóptero, el de piel oscura, se pone las manos en la boca a modo de megáfono y grita:” ¡Estáis rodeados! ¡Liberad a los rehenes y no dispararemos!” A la vez, el que dirige la lancha empieza a hacer ruido de metralletas, disparando hacia el aire.


Continúo con mi rodeo a paso lento y despreocupado cuando, de golpe, me atraviesa (casi literalmente) una estampida de niños que juega a “mossos y estudiantes”. Los que hacen de mossos van en furgonas imaginarias y antes de empezar a correr enrollan unos pequeños papeles que se colocan en el orificio de la nariz haciendo ver que aspiran una raya de arena.

No puedo evitar pensar en cómo cambian los tiempos y los juegos y lo vieja que me estoy haciendo y, de repente, noto un pinchazo en la espalda. Giro la cabeza y veo a un churumbel apuntándome con algo parecido a una escopeta. Ah, no, es una escopetarra. El crío me mira esforzándose por poner cara de malo. Entonces sonríe y aprieta el play de su iPhone. Suena un tema de César López que se llama “Pesadilla en Mozambique”. El niño coge la escopeta a modo de guitarra y empieza a tocarla con locura.


Decido salir corriendo de ese microcosmos y me adentro en las calles de la ciudad. Tras unos minutos pateando la diagonal, me encuentro un par de guiris a la parrilla en un pequeño recuadro de césped que da a la carretera. ¡Mmm, qué gustazo respirar directamente aire de los tubos de escape tumbadas sobre chicles y mierdas secas de perro! Nunca entenderé a estos nórdicos.

Después me detengo en una tienda de sofás de lujo. Frente al escaparate, fuera, en la calle, hay un banco de esos típicos verdes donde un indigente está echando una cabezadita.


Me encuentro una bici del bicing tirada contra un árbol. Me acerco y compruebo que el único defecto es que se le ha salido la cadena. Se la pongo bien, me limpio la grasa con un pañuelo de papel y me pongo a pedalear con energía: así haré un poco de ejercicio. Cojo Urgel y bajo y bajo y bajo, con ese airecillo caliente haciéndome cosquillas por el cuerpo, hasta que me topo con un semáforo: el que da al Paral·lel. Continúo en dirección al puerto. Paso por el final de las Ramblas, llenas de guiris, pintores, acróbatas, timadores y algún que otro chorizo y sonrío sin darme cuenta. Qué encanto tiene esta ciudad, sobre todo cuando hace buen día. Llego a paseo Colón. Por aquí el carril bici transcurre paralelo al “parking” de barcos y es una gozada ralentizar el pedaleo para contemplarlos bajo esta luz tan nítida de los mediodías de principios de junio. Decido acercarme hasta la Barceloneta y me adentro en las calles de Ciutat Vella, que ya huelen a sal e historias de pescadores.

Puñados de gente paseando con bambas y atuendos deportivos, en bikini y chanclas o con carritos de la compra o de bebés. Sobre todo sudamericanos, con ese salero que se les nota hasta en el caminar, animando el ambiente. Y los bares de toda la vida, con los vividores de toda la vida jugando a las tragaperras y disfrutando de sus cigarros y sus birriyas; y las plazas de toda la vida, con los juegos de niños pintados en el suelo; y las casas de toda la vida, con sus puertecillas bajas, sus arcos y sus nombres; y los restaurantes de toda la vida con su oferta de marisco de siempre; y los vendedores de cerveza ambulantes; y los que hacen esculturas de arena en la playa con la cara de Homer Simpson; y las tablas de Windsurf; y los jóvenes con los cascos y el iPod de última generación; y los bares chillout de la playa; y la gente de ahora siempre con sus prisas pasando por delante de los iaietes sentados en el banco a ver la gente pasar.


Me paro al llegar al paseo, frente a la playa, y giro 360º lentamente. Pues es verdad que hay cosas feas que pueden ser jodidamente bonitas: el mundo está bien hecho aunque esté mal hecho, ¿o era al revés?

sábado, 23 de mayo de 2009

Midiendo la felicidad...

"Aunque el resto del mundo no consiga encontrar una solución en estos inciertos tiempos que corren, este diminuto reino budista situado en las alturas del Himalaya dice que está dando vueltas a la respuesta.
[...]El concepto de Felicidad Interior Bruta (FIB) fue ideado por el anterior monarca [...] en los años setenta, como una alternativa al Producto Interior Bruto (PIB).
[...]
"Ya ve en lo que acaba la dedicación completa al desarrollo económico", dice refiriéndose a la crisis[...] Conforme a una nueva Constitución aprobada el pasado año, los programas del Gobierno [...] deben juzgarse no sólo por los beneficios económicos que pueden generar, sino por la felicidad que reportan.
[...]
Así que los butaneses crearon un intrincado modelo de bienestar formado por los cuatro pilares, los nueve campos y los 72 indicadores de la felicidad.
En concreto, el Gobierno ha determinado que los cuatro pilares de una sociedad son la economía, la cultura, el medio ambiente y el buen gobierno. Éstos se dividen en nueve campos: bienestar psicológico, ecología, salud, educación, cultura, formas de vida, uso del tiempo, vitalidad de la comunidad y buen gobierno, cada uno con su propio índice FIB ponderado y no ponderado.
[...]En el campo del bienestar psicológico, por ejemplo, los indicadores incluyen la frecuencia de la oración y la meditación, y de sentimientos como el egoísmo, los celos, la tranquilidad, la compasión, la generosidad y la frustración, además de los pensamientos suicidas."

El reino de Bután no sólo busca la felicidad, también la mide,
El País 21/05

sábado, 16 de mayo de 2009

Desnudando al Viña Rock















1:
Con polar y sudadera


Rojo. Amarillo. Amarillo. Verde. Rojo. Amarillo…
Así, a espasmos de colores, se mueven los jóvenes y no tan jóvenes bajo una carpa improvisada entre dos caravanas donde suena reagge y drum & bass: una de las tropecientas raves esparcidas por el descampado que hace la función de parking-camping. Pronto se hará de día, pero en esta isla llamada Villarrobledo la fiesta es inmortal mientras el Viña siga vivo. Una isla en la que de día es verano y de noche invierno, una isla en la que la palabra cansancio carece de sentido, una isla en la que la higiene se reduce a mínimos y se aprovecha todo al máximo, una isla de música y baile y borracheras y otras cosas. Un Las Vegas en miniatura, no por los casinos sino por el sexo, el dinero y las drogas que corren. Pero, ¿qué más se puede pedir si el día se pasa entre apalanque al sol, conciertos, beber, comer, conciertos, beber y, si hay tiempo, dormir un ratillo?


2: En ropa interior


Sí, las duchas son una gran carpa con suelo de tabletas de madera y palos de acero raquíticos terminados en una alcachofa, donde se apelotonan un montón de cuerpos a la vista entre ellos por la inexistencia de cortinas (¡cómo recuerda a los campos de concentración nazis de las pelis!), por las que pagas un euro y sólo pasas una vez (a lo sumo dos) en los cuatro días de festival; sí, los lavabos son “policlín” guarros, siempre con truños que se amontonan hasta por encima de la taza del váter; sí, las tiendas de campaña están llenas de todo tipo de ocupas como arañas o cortapichas.; sí, la gente lleva la misma ropa interior durante varios días; sí, el menú por excelencia de casi todos es bocatas, bocatas y más bocatas; sí, muchos visten ropa hecha trizas y toda suerte de harapos; en fin, sí, se trata de un camping de mínimos y de un ambiente tirado pero NO, esa NO es la realidad.
Es como esas imágenes que dependiendo de con qué ángulo las mires cambian, ese plástico-cartón con tacto raro que venía en las bolsas de patatas fritas de cuando éramos críos. Porque ¿y la pasta que te gastas en bebida, en comida al salir del recinto con toda la papa y ver esas tiras de salchichas, esas morcillas, en cafés para que te dejen entrar al baño de la gasolinera, en pulseras, colgantes o pendientes en los tenderetes que te rodean vayas donde vayas? ¿Y la de nenes y nenas monos que llevan el modelito de tirados estudiadísimo pero que se han gastado una pasta en esas bambas tan chulas, en esa tabletilla de costo del bueno, en esas pastis? No sé yo si no se acerca más bien a un camping de lujo

3: En pelotas

En realidad, en vez de Viña Rock lo podríamos llamar cómo pagarse un año sabático en 5 días. Es del negocio del siglo. Los chalets adosados (feísimos por cierto) se convierten en bares improvisados a cada dos pasos, que te ofrecen bolsas de hielo(muy necesarias cuando estás en un camping sin nevera), minis de calimocho y cerveza, tabaco (casi siempre Lucky, qué linces…) y alguna que otra bebida más. ¡Hasta el Barça-Madrid pusieron unos en una pantalla que sacaron al “corral” donde estaba la “barra”! Y luego están las casas en las que se ofrece ducha con agua caliente a 2€. Si es que no se les escapa nada.
Pues bien, contando que fuéramos unos 50000, como dicen los medios de comunicación, que pasamos por allí cada día y que el pueblo tiene 25410 habitantes (¡la mitad!) y que de ellos sólo un 20% (cosecha propia) viven cerca del recinto del festival, no hace falta dar muchas más cifras.
Luego están los tendereteros que aprovechan la mina de oro. Plantan sus negocios en la zona de conciertos o en la rambla que va del camping hasta allí y se sacan un sueldazo: todos recorremos ese camino como mínimo dos veces, al ir y al volver de fiesta, más otras tantas por motivos varios, y está comprobado que la tentación es irresistible cuando se presenta de forma repetida.
Finalmente están los puestos de comida a la salida del recinto de conciertos que abren a la hora en que estos se acaban. Una estrategia increíblemente bien pensada, la ecuación es la siguiente: a) No dejan entrar bebidas al “mini forum”, así que o te gastas la pasta dentro (¡otra fuente de ingresos más!) o tragas lo que puedes antes de entrar; pero eso normalmente supone que cuando sales la turca ya se te ha bajado un poquillo; b) El hambre suele ser inversamente proporcional a los efectos del alcohol, cuando unos bajan lo otro sube, y directamente proporcional al de los porros, así que cuando finalizan los conciertos la gente suele salir con un apetito feroz ; c) Si son altas horas de la noche y no te has metido mucha mierda, sueles estar de bajón, con lo que caminar te cuesta la de dios; d) Los puestos están nada más salir, con sus productos humeantes y el olor que penetra aunque tu nariz se intente resistir; e) Cada bocata cuesta entre 4 y 5 euros, (contraste: en el bar de la uni nos cuestan máximo 2€).
Conclusión: a+b+c+d+e= ¡nuevo rico!

jueves, 19 de marzo de 2009

Què està passant?

http://blip.tv/file/1891138

http://www.tv3.cat/videos/1096369/Violencia-extrema-propia-daltres-epoques

http://www.tv3.cat/videos/1093929

http://www.tv3.cat/videos/1092529

Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;

Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;

Artículo 9

Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

Artículo 19

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 20

  1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.

Artículo 26

1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.

2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

Artículo 30

Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.


DUDH

domingo, 15 de marzo de 2009

Matrioskas

"Existen referencias que atribuyen la creación en Rusia de dichas muñecas [muñecas rusas] por parte de Sergei Maliutin, un pintor de un taller de artesanías [...], quien vio un juego de muñecas de madera japonesas representando a los siete dioses de la fortuna o Shichi fukujin en el cual el dios Fukurokuju contenía en su interior a las otras deidades; el juego de muñecas fue traído por [...] un mecenas de la época que trabajaba con Maliutin. Maliutin, que era diseñador de juguetes para niños, dibujó una replica al estilo ruso del juguete[...]. Ésta consistía en ocho muñecas de las cuales la más grande era una niña; luego las muñecas alternaban entre niño y niña hasta finalizar con una muñeca bebé."


La foto de varias células neuronales y sus conexiones guarda un parecido increíble con la del universo; los seres vivos estamos compuestos por células que funcionan igual que un ser vivo, etc. Todo es un juego de muñecas rusas. Entonces, ¿cuál es la distancia entre diversidad y unión?


Einstein aseguraba que la Naturaleza es armonía. Intuía una relación entre todo lo que nos rodea. Los axiomas encajan muy bien con esa idea. Se trata del principio fundamental e indemostrable de una teoría. En otras palabras, la teoría reducida a la mínima expresión, todo lo relacionado con ella ensamblado. La muñeca rusa más grande que aquí toma la forma de pocos números o letras y que es capaz de describir parte del comportamiento de la Naturaleza. Es la diversidad concentradísima, algo increíblemente compacto. Así que en cierto modo los axiomas son diamantes: piedras durísimas. Eso es la unión.


Por lo que se refiere a la diversidad, parece fácil, ¿no? Simplemente es algo cercano al antónimo de unión. Pero después de leer un par de líneas más arriba, ¿no sería justo considerar las dos palabras como sinónimos? O mejor dicho, “subsinónimos”. La diversidad está incluida dentro de la palabra “unión” y la unión dentro de la diversidad que compone la unión y así hasta el infinito: una serie interminable de muñecas rusas.


Así, ¿sería posible encontrar la primera muñeca, la más grande? O mejor aún, ¿existe una primera muñeca?