domingo, 29 de noviembre de 2009

Reliquias (03/2007)

1 2 3 4. Antoni Tàpies

[…]les línies es converteixen, així, de cop i volta, en sentiments diversos, amables o esquerps, en baixos relleus clars o obscurs, en volums coneguts o enigmàtics.”

Antoni Tàpies

12:34

Una voz se desplaza por la habitación, se dispersa entre las mesas queriendo alcanzar los treinta y ocho pares de oídos: contra algunos rebota, otros la absorben; un hombre se mueve cubriendo a cada segundo un trozo diferente de pizarra, el sol penetra entre las rendijas de las persianas y pinta de rayas unas cuantas caras, a veces algún ojo se entrecierra por culpa de la luz cegadora o por el sueño y algún que otro movimiento de silla, una tos, un susurro o un bostezo acallan el ruido de los lápices y bolígrafos.

Necesito animar el ambiente o me quedaré dormida. Así que decido utilizar la técnica que siempre funciona: clavo mis pupilas en alguna imagen y las dejo allí, descansando un rato, hasta que la realidad desaparece y mis ojos ya no miran hacia fuera, sino hacia dentro. Hasta que mi mente se convierte en una pantalla por donde se suceden escenas imposibles.

Esta vez, mi mirada aterriza sobre una foto que ocupa la portada de mi agenda. Está llena de caras infantiles entre columpios y arena: somos nosotros, con tres o cuatro años, en el patio del colegio.


12:34 Escena de El Coyote y el Correcaminos

La manga de mi camiseta se convierte en la de una bata de cuadros y el profesor lleva en la cabeza una corona de cartulina. Me levanto corriendo a más velocidad de la que pueden captar los ojos que me miran. Me detengo frente al profesor y le doy un tirón de orejas. Lo repito una, dos, tres y cuatro veces, como nos lo hacían en parvulario el día de nuestro cumpleaños. Él se queda perplejo. Doy media vuelta y vuelvo lentamente a mi silla.


12:35

-Por ejemplo, la señorita del fondo podría contestar a mi pregunta, ¿verdad?

Esa señorita soy yo pero no tengo ni idea de cuál era la pregunta, así que ni siquiera puedo inventar una respuesta. Noto como mi cara se empieza a teñir de rojo y por más que me esfuerzo no puedo hacer nada para evitarlo. El profesor me dirige una mirada irónica y añade:

-A ver, voy a ayudarte un poco. Por extraño que parezca mi voz no es sólo una melodía de fondo, estoy explicando algo y, tal vez es pedir demasiado, pero me gustaría que me escucharas o, por lo menos, disimularas tu aburrimiento.-y cambiando la sonrisa fingida por una mueca de desagrado- Tómate un café para desayunar, chica, ¡que estás dormida!


12:35 Escena del cine mudo

Muevo la silla sin hacer ruido, camino entre las mesas dando un rodeo, de paseo por la clase. El profesor me observa con la boca abierta. Finalmente, me planto delante de la puerta y sin girarme ni un momento la abro y me marcho. Bajo al bar, me compro un café y vuelvo a subir. Entro en la clase bebiendo un sorbo. El profesor empieza a gritarme pero no salen sonidos de su boca. Le ofrezco un trago de mi bebida. Lo rechaza y continúa gritando en silencio. Vuelvo a mi sitio y me siento sin hacer ruido.


12: 43

Mi cara ha recuperado su color natural y el profesor ya no centra su atención en mí, sino en el chico que está sentado al lado de los interruptores. Le ordena que baje todas las persianas. Después levanta un poco más la voz, para sobreponerse al ruido que hacen estas al bajar, y nos dice que va a encender el proyector para enseñarnos una web que le ha parecido muy interesante.



12:43 Muchacho encendiendo una vela. El Greco

Antes de que el chico reaccione, me anticipo y bajo las persianas. Después, me dirijo hacia donde están los interruptores y apago todas las luces. Tapo el cristal de la puerta con hojas de mis libretas y las pego con celo hasta conseguir que la clase quede totalmente a oscuras. Mientras, el profesor sigue hablando. Me pongo de pie sobre mi mesa y enciendo una vela.


12:43 Escena de El show de Truman

Salto de mesa en mesa hasta quedar situada justo debajo del proyector que cuelga del techo, en el centro de la clase. Muevo mi cabeza lentamente a derecha e izquierda y observo como un pequeño objetivo sigue mis movimientos. Saludo a la cámara camuflada en el proyector.


12:50

La web resulta ser increíblemente aburrida y empiezo a ponerme nerviosa. No puedo hablar ni moverme demasiado porque no quiero que me vuelvan a llamar la atención y me voy sobrecargando.


12:50 Carátula del último álbum de Franz Ferdinand

Hago siete inspiraciones cortas y rápidas, después una larga. Grito con todas mis fuerzas y nadie se inmuta: él continúa dando clase y los alumnos a lo suyo. ¡Qué desahogo!


12:51

Por fin se acaba el comentario y el profesor le hace una señal al mismo chico de antes para que vuelva a subir las persianas. Poco a poco la luz vuelve a llenar la habitación. Él se acerca a la mesa y con una sonrisa sádica añade:

-Pero aún tengo otra sorpresa preparada para vosotros, chicos -y prolonga durante unos segundos la “s” final, saboreando la letra.

No sé por qué pero me temo lo peor. O quizás…


12:51 Escena de Elling

De repente el profesor saca un periódico de su chaqueta y lee en voz alta un artículo sobre unos misteriosos cuentos breves encontrados dentro de los envases de coliflor. Las críticas de los textos son buenas, aunque todos se preguntan acerca de la identidad de la escritora, que sólo firma con una inicial y el símbolo del sexo femenino.


12:52

Desgraciadamente la sorpresa tiene forma de control y tenemos que acabarlo en poco más de media hora. No he estudiado nada así que no estoy preparada para este golpe bajo. Me desespero. Intento, disimuladamente, encontrar la libreta con los apuntes de la materia.


12:52 Escena de El Príncipe de la tierra de “Más allá”

Meto la mano en mi cajón y me encuentro una manzana de oro. De repente el techo de la clase se abre como si fuera una ventana, dejando el cielo al descubierto. Una cara gigante de hombre con largas barbas llega volando y se queda flotando sobre mi cabeza. Me cuelgo de sus barbas y viajo con él a mi reino.


13:24

Bueno, espero que el popurrí entre improvisación y flashbacks de la última clase me haya salido bien y no se convierta en un suspenso. Aunque no he puesto suficiente información y por más que le doy vueltas no sé qué puedo añadir. Giro la cabeza hacia la derecha y miro por la ventana en busca de inspiración. El color del cielo es de un azul aburrido.


13:24 The Fighting “Temeraire” J.M.W. Turner

De repente las tonalidades del cielo cambian, como si hubieran vertido sobre él un cubo de pintura: ahora van desde el azul liloso, pasando por el rojo y el naranja, hasta un amarillo indefinible. La clase se llena de agua y a lo lejos, desde Montjuic, avanza un enorme barco que parece robado de los ingleses en la batalla de Trafalgar y del capitán Garfio a la vez. A su lado se acerca un barco de vapor. Va en su rescate y hace sonar la bocina a la vez que se oye el timbre anunciando el fin de la clase.


13:24:10

Cojo un rotulador negro y le pinto al profesor entrecejo y un piercing en la nariz. Resigo su figura con tinta china. Le dibujo, con lápices de colores, en la mano derecha un bate de béisbol y en la izquierda una bolsa de golosinas. Del cuello hago que le cuelgue una serpiente y le pongo un sombrero de cowboy, ambos recortados de dos revistas de la biblioteca. Difumino su sombra en la pizarra con carboncillo. Consigo hacer visibles las ondas sonoras que provoca su voz rociándolas con sprays. Alcanzo un vaso, tubos de óleo de diferentes colores y los mezclo con aguarrás hasta que quedan más o menos diluidos. Tiro el contenido del vaso aleatoriamente y los pigmentos quedan atrapados en el aire, que se ha convertido en mi lienzo.

El cuadro está terminado.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Trencaclosques

[...]Barack Obama, cumplió ayer uno de los objetivos de su primer viaje a China: tener un encuentro informal con jóvenes para[...] inculcarles los principios de libertad y democracia de EEUU.


Ho he llegit i, després de cremar mentalment unes quantes banderes yankis i estampar un parell de pastissos a la cara d’Obama, m’ha vingut un flashback: un article de Tom Dispatch i Greg Gandin que vaig llegir aquest estiu sobre la supervivència de la Doctrina Monroe. Deu ser perquè comença amb : « Por lo menos una vez por semana [...] los dirigentes chinos deben salir por las calles de la Ciudad Prohibida de Beijing, a cantar, bailar y rezar a los dioses (geo) políticos que llevaron al gobierno de Bush al agujero negro (dorado) de Iraq. Sin Iraq, no cabe duda de que hubiésemos oído mucho más durante estos últimos años sobre la amenaza china de parte de los neoconservadores.


La Doctrina Monroe i les teories del Destino Manifiesto, es basen, respectivament, en la màxima “d’Amèrica pels americans”, que es refereix a la vocació “protectora” dels Estats Units respecte a les ingerències europees de principis de s. XIX en el continent americà (la voluntat paternalista dels yankis d’alliberar els pobles oprimits pels colonitzadors europeus i posar-los sota la seva “noble tutela”); i en la idea de que els EUA són una terra de llibertat que ha de ser expandida, justificant així la dominació d’America Llatina com un “dret natural”. Sota aquestes premisses, que s’han anat modernitzant i canviant de nom però no de forma, els EUA han envaït durant segles infinitat de països. Passant per Cuba (al 1899 es firma el Tractat de París i la bandera americana passa a onejar on abans ho feia l’espanyola); Guatemala, on des del 1954, quan els EUA van intervenir per enderrocar a Jacobo Arbenz (escollit democràticament), es van anar succeint una sèrie de dirigents de l’anomenat Estat del terror, recolzats pel govern americà (com deia un article del Times al 1981: “Guatemala enfrenta a la administración Reagan con uno de sus retos más difíciles en política exterior: por una parte, el gobierno es contemplado como una víctima de la insurgencia patrocinada por Cuba y por ello necesitado de la ayuda estadounidense[...] ); fins a Afganistan o Iraq.

Com es veu, sembla que Obama no ha escapat d’aquesta bonica herència:

Ningún país debe imponer su sistema de gobierno a otro”, dijo Obama, [curiós que sigui capaç de dir això amb tots els antecedents que té el seu país] aunque resaltó que los valores básicos que definen EEUU –libertad de expresión y religión, acceso a la información y participación política- son derechos universales, “de los que todo el mundo debería poder disfrutar

Dos dies després, el 19 de novembre, trobo aquest titular també al Público:

El presidente de EEUU admite que no cerrará Guantánamo cuando prometió

O:

Coincidiendo con la llegada de Barack Obama a Seúl [...] varias ONG se manifestaron ayer en la capital [...] contra el envio de tropas a Afganistán prometido por Seúl hace dos semanas. Los manifestantes criticaron a Obama, Premio Nobel de la Paz, por obligar a Corea del Sur a volver a sumarse a la guerra de Afganistán, ya que Seúl no cuenta con ninguna presencia militar allí desde 20007 [...]

Bé, bé, molt conseqüent tot. Però és que el primer article que he mencionat encara dóna més de sí:

Obama recordó que EEUU y China están más cerca que nunca, pero necesitan estrechar aún más su cooperación para hacer frente a los retos globales.

Al subtítol d’un article del mateix diari 2 dies després:

“El presidente de EEUU no consigue doblegar al primer ministro Wen Jiabao en la última jornada de su visita al gigante asiático”

És clar, ara els EUA volen apropar posicions (ideològiques no, veritat?). Ara que la Xina, paradoxalment comunista i gran competidora en el món capitalista a la vegada, està guanyant terreny en molts mercats que abans eren dels americans, com per exemple al continent africà (sobretot pel petroli), on al 2000 l’intercanvi comercial amb els EUA era de 29 milions de $ i amb la Xina d’11 i al 2009 passa a ser amb els EUA de 107 milions i amb la Xina de 104; o al mercat llatinoamericà.

I acabo amb la impressió que algun fullet amb boina verd caqui i una estrella vermella dibuixada m’està enviant senyals perquè arribi a alguna conclusió, no sé quina...Perquè mireu el que posa al final de l’article sobre la Doctrina Monroe, a la part que escriu Greg Gandin:

Sonando [Obama] un poco como Frank Gaffney, casi acusó al gobierno de Bush de “perder Latinoamérica” y de permitir que China, Europa y “demagogos como Hugo Chávez” llenen “el vacío.”

jueves, 19 de noviembre de 2009

lunes, 2 de noviembre de 2009

LOCOS MUY CUERDOS

-Yo creo que el fin del mundo no llegará hasta que los poderosos no tengan un pisito en la luna.
-Uy, pues la luna cae muy cerca eh…

-Petarán la Tierra y se irán a la luna.
-Tú sí que petarás piponaza, ¡que no paras de comer p
ipas!

La puerta del balcón abierta da a Plaça Reial y la nube de humo que llena la sala de reuniones/sala de estar va haciendo formas en esa dirección. Fuera ya es de noche aunque no son más de las seis y media.
Estamos sentados en círculo y ahora es Alberto, un tipo inquieto, con coleta, pelo grisáceo, gorra, anillos de hojalata en todos los dedos y cigarrillo de liar permanentemente encendido, quien tiene la palabra. Discuten sobre el tema que se tratará en el programa de radio d
e este miércoles. Sergi, que acompaña cada palabra con movimientos espasmódicos de la mano derecha y al que casi no se le entiende al hablar, es el encargado esta semana de hacer las propuestas. Ha escogido el fin del mundo como tema a tratar porque hace poco vio una peli que iba sobre los mayas y decía algo de que en diciembre del 2012 se acababa el mundo. Debaten sobre cómo será ese final: algunos explican la teoría de unos meteoritos que van a pasar rozando la Tierra, que entrarán en nuestro campo gravitatorio y chocarán contra la superficie matándonos a todos; otros mencionan el cambio climático y los desastres que eso conlleva; y una señora rubia, regordeta, que ha construido una buena montaña de cáscaras de pipas sobre la mesa, alza su voz chillona para soltar, como si hubiera encontrado la clave:

-¿No se decía que el Apocalipsis llegaría cuando el presidente de una super potencia fuera negro?
-¡Noooo! ¡Era cuando el Papa fuera negro!

-Uf, vale…

Y siguen discutiendo un buen rato. Se forma
n conversaciones paralelas y algunos van cambiando de sitio según con quien estén hablando. De repente un chico que parece bastante más joven de lo que es, abre la boca y todos callan para escuchar una voz grave y tranquilizadora, que articula las palabras lentamente, como si acabara de fumarse un porro (quien sabe):

-En realidad estas predicciones se hacen para que luego pueda haber organizaciones que te vendan la salvación y se forren. Como los testigos de Jehová, que predijeron cuatro fines del mundo. Y es que la sociedad occidental es mucho más paranoica que la de los mayas, seguro.
-Sí, es verdad. Mira, sólo hace falta encender la tele.
Que si la gripe A, que si no sé qué, que si no sé cuantos…Todo para meter miedo y la gente se lo cree.
-Pues sí, pero te digo yo que al que no tiene pa comer le da igual que vaya a llegar el fin del mundo o no, sólo se preocupa de llevarse algo a la boca.

Hasta que al cabo de un rato el tema deriva en los tipos de tabaco de liar: en cuáles son mas secos o más húmedos y cuáles más baratos y más caros. Mientras, un
hombre de unos cuarenta, con gafas y entrado en carnes, que no ha dicho una palabra en todo el rato, va anotando un montón de cosas en una hoja de papel, con letra pequeña y poco espacio entre línea y línea.
Él es el encargado de hacer las críticas de películas.

sábado, 27 de junio de 2009

Bailando (o Pastelón 1)

Vuelan botellas rotas y se han formado varios corros donde se reparten buenas leches. Pero los insultos y leñazos no consiguen insonorizar la música salsera que sale de los altavoces. Se podría decir que se pegan al ritmo de Óscar de León.

En la semioscuridad de la discoteca, apoyada de espaldas a la barra, se distingue el cuerpo de una joven de piel dorada y pelo pajizo, que sobresale en medio del moreno latino que predomina alrededor. Mantiene la vista fija en un punto cercano al infinito.

Él se le acerca con mirada traviesa, le quita el cubata de la mano, le da un sorbo y lo deja sobre la barra que tienen al lado. Le coge la mano y tira de ella invitándola a bailar. Ahora es bachata lo que suena.
Se mueven en cuatro tiempos, resaltando sensualmente las curvas femeninas con ese gracioso toque de cadera. A ratos él la mira a los ojos y mueve los labios cerca de sus oídos, cantándole trozos de la canción. No andan, se deslizan como si fueran uno.

El ambiente ya se ha normalizado y un montón de parejas se unen al baile.
Ella no las ve todas, sólo algunas en forma de una especie de llamas de muchos colores. Es el fuego que provoca la música en los cuerpos que son capaces de sentirla. Los que no, se quedan fríos y son invisibles para ella: es ciega. Sólo ve la música transformada en sentimiento que mueve a las personas.

Pasan las horas y los altavoces pronto se apagarán. La noche en breve se hará mañana y sus bailes se convertirán en otra historia más que recordar. Una cara que queda grabada en la memoria durante unos días, quizá más, pero que poco a poco se va difuminando y se mezcla con otras que ya forman parte del recuerdo.

Era una noche de fiesta en un sitio cualquiera
ya comenzaba la orquesta y de pronto te vi
entre mil falsos colores la última estrella
la colección de mis sueños mirándome así

Con esos ojos intrusos buscaste los míos
para arrancarles el alma y volcarlos en ti
para que yo como un zombi llegara a tu lado
y te sacara a la pista dispuesto a vivir

Y todo comenzó bailando
tu cuerpo me embriago bailando
entramos en calor bailando
bailando, hicimos el amor

Dejamos de ser dos, bailando
El ritmo nos unió, bailando
Perdimos el control, bailando
Bailando, hicimos el amor

Bailando (Frankie Ruíz)

lunes, 15 de junio de 2009

Oda a la vida moderna en Barcelona

Ha sido una mañana inolvidable, como todas las que pasan en un parque

[…]Cada nube es un plan, se transforma al viajar […] somos nubes no más.

Como hojas que danzan al viento, así nos recogerá el tiempo y nos hará rodar y rodar y rodar.”


Un día en el parque (Love of lesbian)


Huele a domingo de verano, aunque aún es primavera, y estoy disfrutando del periódico en un banco del parque. A ratos levanto la cabeza hacia el solecillo, con los ojos en plan chino, a ver si se me morenea la cara. Sin mirar, me meto un pitillo en la boca y acerco la llama del mechero. ¡Coño, lo tengo del revés! Justo en ese momento alguien me llena de arena de un golpe de pala. Lanzo una mirada asesina hacia el recuadro arenoso, donde están los columpios, medias lunas y demás, por si tengo que comerme a algún nene o nena. Pero no, se trata de un hombre hecho y derecho. Se me escapa una sonrisilla maliciosa. El espécimen en cuestión lleva un sombrero de ala ancha, a lo explorador, y cava con ahínco como si DE VERDAD esperase encontrar un tesoro. Bajo la vista hacia mi periódico y releo las últimas frases del artículo de Jesús García:

“Pese a todo, Olmos […] no se ha tomado la anunciada destitución demasiado mal., […] puede dedicar más tiempo a una de sus pasiones: la arqueología y, en concreto, el antiguo Egipto. En la foto de perfil que ha colgado en […] Facebook, aparece tocado con un sombrero de explorador bajo un sol implacable.”

Apago el cigarro, lo meto dentro del paquete (que estaba casi entero) y lo tiro a la basura. Por una extraña asociación de ideas he decidido que dejo de fumar.


Me entran ganas de dar un paseo, así que me levanto y me dirijo hacia el estanque, lleno de nenúfares podridos, colillas de cigarro y renacuajos nadando. Me detengo a contemplar tal belleza justo detrás de tres críos, dos de piel clara y otro de piel oscura. Están jugando con un helicóptero, una pequeña lancha y un barcazo teledirigidos. Uno de ellos ha izado la bandera pirata en el barco de lujo. El que maneja el helicóptero, el de piel oscura, se pone las manos en la boca a modo de megáfono y grita:” ¡Estáis rodeados! ¡Liberad a los rehenes y no dispararemos!” A la vez, el que dirige la lancha empieza a hacer ruido de metralletas, disparando hacia el aire.


Continúo con mi rodeo a paso lento y despreocupado cuando, de golpe, me atraviesa (casi literalmente) una estampida de niños que juega a “mossos y estudiantes”. Los que hacen de mossos van en furgonas imaginarias y antes de empezar a correr enrollan unos pequeños papeles que se colocan en el orificio de la nariz haciendo ver que aspiran una raya de arena.

No puedo evitar pensar en cómo cambian los tiempos y los juegos y lo vieja que me estoy haciendo y, de repente, noto un pinchazo en la espalda. Giro la cabeza y veo a un churumbel apuntándome con algo parecido a una escopeta. Ah, no, es una escopetarra. El crío me mira esforzándose por poner cara de malo. Entonces sonríe y aprieta el play de su iPhone. Suena un tema de César López que se llama “Pesadilla en Mozambique”. El niño coge la escopeta a modo de guitarra y empieza a tocarla con locura.


Decido salir corriendo de ese microcosmos y me adentro en las calles de la ciudad. Tras unos minutos pateando la diagonal, me encuentro un par de guiris a la parrilla en un pequeño recuadro de césped que da a la carretera. ¡Mmm, qué gustazo respirar directamente aire de los tubos de escape tumbadas sobre chicles y mierdas secas de perro! Nunca entenderé a estos nórdicos.

Después me detengo en una tienda de sofás de lujo. Frente al escaparate, fuera, en la calle, hay un banco de esos típicos verdes donde un indigente está echando una cabezadita.


Me encuentro una bici del bicing tirada contra un árbol. Me acerco y compruebo que el único defecto es que se le ha salido la cadena. Se la pongo bien, me limpio la grasa con un pañuelo de papel y me pongo a pedalear con energía: así haré un poco de ejercicio. Cojo Urgel y bajo y bajo y bajo, con ese airecillo caliente haciéndome cosquillas por el cuerpo, hasta que me topo con un semáforo: el que da al Paral·lel. Continúo en dirección al puerto. Paso por el final de las Ramblas, llenas de guiris, pintores, acróbatas, timadores y algún que otro chorizo y sonrío sin darme cuenta. Qué encanto tiene esta ciudad, sobre todo cuando hace buen día. Llego a paseo Colón. Por aquí el carril bici transcurre paralelo al “parking” de barcos y es una gozada ralentizar el pedaleo para contemplarlos bajo esta luz tan nítida de los mediodías de principios de junio. Decido acercarme hasta la Barceloneta y me adentro en las calles de Ciutat Vella, que ya huelen a sal e historias de pescadores.

Puñados de gente paseando con bambas y atuendos deportivos, en bikini y chanclas o con carritos de la compra o de bebés. Sobre todo sudamericanos, con ese salero que se les nota hasta en el caminar, animando el ambiente. Y los bares de toda la vida, con los vividores de toda la vida jugando a las tragaperras y disfrutando de sus cigarros y sus birriyas; y las plazas de toda la vida, con los juegos de niños pintados en el suelo; y las casas de toda la vida, con sus puertecillas bajas, sus arcos y sus nombres; y los restaurantes de toda la vida con su oferta de marisco de siempre; y los vendedores de cerveza ambulantes; y los que hacen esculturas de arena en la playa con la cara de Homer Simpson; y las tablas de Windsurf; y los jóvenes con los cascos y el iPod de última generación; y los bares chillout de la playa; y la gente de ahora siempre con sus prisas pasando por delante de los iaietes sentados en el banco a ver la gente pasar.


Me paro al llegar al paseo, frente a la playa, y giro 360º lentamente. Pues es verdad que hay cosas feas que pueden ser jodidamente bonitas: el mundo está bien hecho aunque esté mal hecho, ¿o era al revés?

sábado, 23 de mayo de 2009

Midiendo la felicidad...

"Aunque el resto del mundo no consiga encontrar una solución en estos inciertos tiempos que corren, este diminuto reino budista situado en las alturas del Himalaya dice que está dando vueltas a la respuesta.
[...]El concepto de Felicidad Interior Bruta (FIB) fue ideado por el anterior monarca [...] en los años setenta, como una alternativa al Producto Interior Bruto (PIB).
[...]
"Ya ve en lo que acaba la dedicación completa al desarrollo económico", dice refiriéndose a la crisis[...] Conforme a una nueva Constitución aprobada el pasado año, los programas del Gobierno [...] deben juzgarse no sólo por los beneficios económicos que pueden generar, sino por la felicidad que reportan.
[...]
Así que los butaneses crearon un intrincado modelo de bienestar formado por los cuatro pilares, los nueve campos y los 72 indicadores de la felicidad.
En concreto, el Gobierno ha determinado que los cuatro pilares de una sociedad son la economía, la cultura, el medio ambiente y el buen gobierno. Éstos se dividen en nueve campos: bienestar psicológico, ecología, salud, educación, cultura, formas de vida, uso del tiempo, vitalidad de la comunidad y buen gobierno, cada uno con su propio índice FIB ponderado y no ponderado.
[...]En el campo del bienestar psicológico, por ejemplo, los indicadores incluyen la frecuencia de la oración y la meditación, y de sentimientos como el egoísmo, los celos, la tranquilidad, la compasión, la generosidad y la frustración, además de los pensamientos suicidas."

El reino de Bután no sólo busca la felicidad, también la mide,
El País 21/05